A dos días para que acabe septiembre, el euríbor a 12 meses, principal indicador para las hipotecas a tipo variable en España, se prepara para despedir al alza por segundo mes consecutivo, en el entorno del 2,170%. El hecho de que el Banco Central Europeo (BCE) decidiese extender hace sólo unas semanas la pausa en los recortes tipos de interés -y la perspectiva de que no queden muchas más rebajas en el horizonte- ha impulsado al alza el índice, que refleja el interés al que los bancos de la Eurozona se prestan dinero entre sí. Sin embargo, los hogares a los que les toque revisar su préstamo hipotecario con el dato de septiembre verán reducirse su cuota mensual, tanto si la revisión es anual como semestral.
En el caso de las revisiones anuales, las familias con una hipoteca media -que según el INE es de 168.363 euros- a 24 años con un diferencial de euríbor más 0,65, pagarán 67,39 euros menos al mes y 809 euros menos al año. Si quienes actualicen su crédito con el dato de septiembre lo hacen de forma semestral, pasarán a abonar 19,73 euros menos al mes y unos 237 euros menos al año. Esto es así porque tanto en septiembre del año pasado como en marzo de este año el euríbor estaba por encima del nivel al que va a despedir este mes. Hasta ahora, las rebajas de tipos que ha venido aplicando el BCE -la facilidad de depósito ha pasado del 4 al 2% en apenas un año- han permitido un abaratamiento notable de las hipotecas. Esto ha sido así tanto para las que ya se beneficiaban del tipo variable, como para las nuevas ofertas que ha sacado al mercado la banca. La ‘guerra’ por el crédito entre entidades ha ido a más ante el fuerte dinamismo del mercado inmobiliario, donde ni siquiera el hecho de que los precios está suponiendo un freno para la actividad.
“Con el euríbor estabilizado en torno al 2%” y la expectativa de alguna bajada más de tipos en los próximos meses, “el mercado hipotecario mantendrá su fortaleza”, sostiene María Martos, portavoz de Fotocasa. Si el ritmo actual se mantiene, 2025 podría cerrar con alrededor de 720.000 compraventas de pisos y más de 480.000 hipotecas firmadas, consolidándose como el mejor año de la última década. El euríbor ha entrado “oficialmente en una etapa de estabilidad”, según Ebury, la ‘fintech’ de Banco Santander, cuyos expertos entienden que actualmente no hay “motivos que puedan provocar caídas significativas en el euríbor a corto plazo, ni tampoco subidas”, explican.
Desde el departamento de análisis de Bankinter calculan que el euríbor a 12 meses se moderará los próximos años. En concreto, y según sus estimaciones, podría situarse entre el 2,15% y 2,20% este año, entre 2,20% y 2,25% en 2026 y en 2027. Para que el indicador pudiese bajar todavía más, el BCE tendría que mostrarse mucho más contundente con respecto a los descensos de tipos, algo que sólo se produciría en caso de evidencias más claras de que la incertidumbre geopolítica y los aranceles anunciados por Estados Unidos están teniendo un impacto mayor en la economía del área del euro. “No necesitamos una crisis para que el BCE recorte los tipos a partir de ahora”, matiza Rubén Segura-Cayuela, economista jefe de Bank of America para Europa. Desde su punto de vista y, dados los riesgos asimétricos que rodean la previsión del BCE de que la inflación descienda hasta el 1,9 % de cara a 2027, una acumulación de “pequeñas noticias” podría fácilmente hacer que esa cifra se alejara aún más del objetivo. En la entidad consideran que hay más debate interno (en el consejo de gobierno del BCE) sobre la necesidad de anunciar más medidas de lo que se reflejaba hasta hace poco. “Probablemente, los partidarios de una política monetaria más flexible no querían ‘luchar’ en septiembre, y decidieron que esperar a que los datos se movieran a su favor era una mejor opción en el período previo a la reunión de diciembre”, apuntan en su último informe macroeconómico. Todo dependerá, también, de los movimientos que haga en adelante la Reserva Federal en Estados Unidos, si bien la política comercial de Donald Trump ha complicado mucho más las perspectivas de empleo e inflación para el mayor banco central del planeta.