La fecha señalada por la Casa Blanca ha llegado. La última tanda de aranceles (y los más altos) entran en vigor este miércoles después de días de tensión entre el Gobierno de Estados Unidos y decenas de países del mundo. Después de que el 5 de abril se aplicaran los aranceles generales del 10%, ha llegado el momento de los específicos, es decir, los que recibirán aquellos países considerados los “peores infractores” y que, en palabras del presidente estadounidense, Donald Trump, “peor se han portado con EEUU”.
Según Washington, estos países cobran aranceles más altos sobre los productos estadounidenses, imponen barreras “no arancelarias” al comercio estadounidense o han actuado de manera que consideran que socava sus objetivos económicos. Encabeza la lista China, al que se le aplicará un 104% tras anunciar Pekín aranceles en respuesta. El Gobierno chino ha dicho que no cederá ante Trump en materia de política comercial y después de que anunciara que replicará con un 34%, el presidente de EEUU amenazó con añadir un 50% al 54% que ya había prometido. Algo que la Casa Blanca ha confirmado este martes. Otros países y regiones que se verán afectados de manera considerable serán Camboya (49%), Vietnam (46%), Tailandia (36%), Taiwán (32%), Sudáfrica (30%), Japón (24%) y la Unión Europea (20%), entre muchos otros. En respuesta, la UE manifestó su intención de reaccionar de manera “firme e inmediata” contra lo que consideraba barreras injustificadas al comercio libre y justo. La Comisión Europea subrayó que protegería a las empresas, trabajadores y consumidores europeos frente a medidas arancelarias. Bruselas calcula que el impacto de la medida puede ser de 81.000 millones de euros al año.
En Europa “el impacto será más negativo porque tiene un superávit comercial bastante importante”, apunta el economista Javier Santacruz a La Información Económica. A nivel de las empresas, los aranceles pueden suponer un freno para las ventas en el más corto plazo. Serán las compañías que introducen los productos extranjeros en EEUU las que tengan que pagar el impuesto al Gobierno. Sin embargo, esto podría repercutir en los consumidores. Lo normal será que, en consecuencia, suban los precios de venta. Lo contrario sería asumir una reducción de su margen de beneficio. En el caso de España, EEUU es el sexto país que más bienes y servicios le compra, y eso lo va a notar no solo el sector agroalimentario. También los combustibles, los productos farmacéuticos y los industriales, dado que dos tercios de las exportaciones españolas a EEUU son maquinaria mecánica o eléctrica. Y finalmente, aunque no sea el país más afectado de la UE, se verá dañado por el efecto rebote porque la economía española está integrada en la europea. La respuesta europeaDe hecho, este mismo lunes la Comisión Europea propuso aplicar un bloque de aranceles del 10% y otro del 25% a las importaciones de productos de EEUU en la UE. Es la respuesta de los Veintisiete no solo a esas tarifas del 20% a nivel general, sino también a las del 25% al acero y al aluminio impuestas la pasada semana. Está previsto que los Estados miembros se pronuncien este miércoles sobre esta primera respuesta a los recargos anunciados por Washington, si bien para bloquear los aranceles europeos haría falta que una mayoría cualificada de las capitales se pronunciase en contra de la medida.
Según fuentes comunitarias, la primera fase se iniciaría la semana que viene, el 15 de abril, con ese 10%. Se haría sobre los productos ya gravados en 2018, durante la primera guerra comercial entre la UE y EEUU. Se verían afectados los cigarrillos, el arroz, el maíz dulce, el calzado, los aceites esenciales o los muebles. Sus tasas fueron interrumpidas en junio de 2021 a raíz de un pacto con el expresidente Biden.
La segunda fase sería el 16 de mayo, cuando se sumarán otros productos a los que se impondrán tasas del 25%. Esta tarifa afectará a los minerales de cobre, la maquinaria, los tubos metálicos, los materiales de construcción, así como alimentos como carne de ave o el café e, incluso, las gallinas ponedoras.