El IPC traduce la guerra de Irán en un alza del 1,1% y dispara la inflación al 3,4% en marzo ante la nueva crisis energética

El adelanto del Instituto Nacional de Estadística (INE) de la inflación de marzo se quedó corto. El impacto de la guerra en Irán en los precios ha sido una décima mayor de lo pronosticado a cierre de mes y el Índice de Precios de Consumo (IPC) avanzó en el tercer mes del año un 1,1% respecto a febrero hasta el 3,4% interanual, ante el encarecimiento de los carburantes. La inflación subyacente, la que excluye la energía y los alimentos no elaborados por su volatilidad, confirma que la cesta de la compra está absorbiendo la nueva tensión geopolítica con un alza 0,2 puntos superior al avanza que la sitúa en el 2,9%. El adelanto del Instituto Nacional de Estadística (INE) de la inflación de marzo se quedó corto. El impacto de la guerra en Irán en los precios ha sido una décima mayor de lo pronosticado a cierre de mes y el Índice de Precios de Consumo (IPC) avanzó en el tercer mes del año un 1,1% respecto a febrero hasta el 3,4% interanual, ante el encarecimiento de los carburantes. La inflación subyacente, la que excluye la energía y los alimentos no elaborados por su volatilidad, confirma que la cesta de la compra está absorbiendo la nueva tensión geopolítica con un alza 0,2 puntos superior al avanza que la sitúa en el 2,9%. Cabe recordar que el IPC de marzo es el primero afectado por la guerra en Irán iniciada el 28 de febrero por EEUU e Israel. El dato tiene en cuenta la rebaja de impuestos a los carburantes incluida en el paquete anticrisis aprobado por el Gobierno el 20 de marzo, pero su efecto sólo ha influido en la última semana del mes. Desde el Ministerio de Economía señalan que el plan de respuesta del Gobierno “está diseñado para que el shock externo de la guerra no se traslade de forma permanente ni a la inflación ni al poder adquisitivo” y esperan que el efecto moderador de los precios se active durante los próximos meses.

En este sentido, desde la cartera que encabeza el vicepresidente primero, Carlos Cuerpo, inciden en que “los efectos de las medidas fiscales sobre los carburantes ya se están notando en los surtidores de nuestro país, aunque las cotizaciones internacionales siguen presionando al alza”. Además, recuerdan que la electricidad está actuando como amortiguador de este nuevo shock energético: “La apuesta de España por las renovables -que fijan el precio de la luz en el 84% de las horas, frente al 25% de 2019- es un escudo frente al impacto de la guerra”, concluyen. Con todo, la inflación interanual de alimentos y bebidas no alcohólicas se modera cinco décimas al 2,7% frente al dato de febrero por las frutas frescas y los huevos. Este dato establece un mínimo desde hace un semestre.

El Economista
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