La economía española mantuvo su fortaleza en el primer trimestre del año, pese a que la guerra comercial desatada por Estados Unidos ya empezaba a tomar forma, con los primeros anuncios de aranceles por parte de la Administración Trump. El PIB nacional creció un 0,6% entre enero y junio con respecto al trimestre anterior (una décima menos) y un 2,8% en relación al mismo periodo del ejercicio previo.
Ese avance se sustentó, sobre todo, en el consumo de los hogares, que avanzó dos décimas más de lo previsto en abril (un 0,6%) en términos trimestrales, en un contexto en el que el Banco Central Europeo (BCE) siguió bajando los tipos de interés para estimular la economía -abaratando más el crédito- y en el que el mercado laboral mantuvo su fortaleza.
Los datos de la Contabilidad Nacional Trimestral que ha publicado este miércoles el INE confirman que entre los motores de la economía estuvo también el sector exterior que, tras el bache de los dos trimestres previos, volvió a registrar una aportación positiva. Las exportaciones crecieron más que las importaciones (un 1,7 frente a un 1,6%) y, en esta ocasión, el responsable no fue tanto el turismo, pese al récord de llegadas y gasto de los viajeros internacionales, sino la buena marcha de las exportaciones de servicios no turísticos (los servicios empresariales, de transporte y de telecomunicaciones, informática e información, entre otros). Destacó también el comportamiento de la inversión, una variable que venía renqueando desde la crisis de la Covid. Esta avanzó un 0,9% en el trimestre, tres décimas más que lo previsto por el INE con anterioridad, por lo que mantuvo su dinamismo después de haber aumentado también con fuerza entre octubre y diciembre. El mayor avance dentro de esta categoría lo han registrado la inversión en construcción no residencial, impulsada por la gasolina de los fondos europeos Next Generation, y en menor medida la inversión en equipo de transporte.
En un contexto marcado por la incertidumbre a nivel global (guerra comercial, crisis en Oriente Medio, Ucrania…), el Banco de España y varios organismos internacionales han rebajado las perspectivas de crecimiento para la economía española que, sin embargo, se mantendrá a la cabeza de las desarrolladas. La entidad capitaneada por José Luis Escrivá redujo recientemente del 2,7 al 2,4% su estimación de PIB para este ejercicio y sitúa la del que viene en el 1,8%. Desde el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa inciden en que España mantiene un “fuerte crecimiento” en el primer trimestre del año, apoyado en el consumo privado, la inversión en bienes de equipo y el repunte de la construcción. Destacan, además, cómo el crecimiento español es superior al de los principales países europeos, como Alemania, que ha registrado un alza del PIB del 0,4% en el primer trimestre o Francia, con un repunte del 0,1%.