El Banco de España calcula que, en 2025, se sumarán al déficit actual de viviendas en el país unas 100.000 más. El gobernador de la institución, José Luis Escrivá, aseguró ayer que se necesitará un total de 700.000 viviendas para paliar la actual brecha que se ha producido entre el ritmo de creación de hogares y la oferta tan rígida de este tipo de bien duradero. El 50% de dicho déficit se concentra en Madrid, Barcelona, Valencia, Alicante y Málaga. “El problema de la vivienda es un cuello de botella para el mercado de trabajo”, afirmó Escrivá, que ayer pronunció una conferencia sobre los retos de la economía española en el Consejo General de Economistas.
La institución que dirige señala como causas de este gran reto la escasez de suelo finalista, la falta de mano de obra, la incertidumbre regulatoria, la falta de inversión y el incremento de la oferta destinada al alquiler de temporada. A consecuencia de ello, si en los años 2022-2024 se necesitaban de 400.000 a 450.000, este año terminará con una necesidad de 700.000 pues las 100.000 previstas se suman a las 600.000 que se manejaban hasta la fecha.
José Luis Escrivá cree que el problema requiere “la movilización de las Administraciones Públicas implicadas y de la sociedad” e hizo un vaticinio desolador: “Si no crece la oferta a ritmos muy superiores, y es difícil, esto puede ir a peor”.
La falta de oferta está presionando, además, con una fuerte subida de los precios. Según la exposición que ha realizado esta mañana el gobernador, los precios están a niveles similares a los de 2004. Escrivá destacó como otro de los principales retos de la economía española una deuda pública del 100% del PIB, muy por encima de la referencia de la Unión Europea que es del 60% y de la media europea que está por debajo del 80%. No dudó en pedir al Gobierno que siga esforzándose en la consolidación fiscal y que dote al plan presupuestario a medio plazo, cuyo objetivo es llegar al 90% del PIB, de planes más concretos. Insistió en que converger con la UE requiere planes más concretos. “El plan presupuestario a siete años, ahora ya a seis, no contiene elementos suficientes de concreción, qué medidas, por ejemplo, qué clase de inversiones, pueden tener impacto.
No obstante, matizó que desde 2022 se ha ido bien al reducir la deuda desde el 120% pero que hay que luchar contra la inercia de nuestra economía de tener una deuda pública alta.
El gobernador mencionó como otro reto al mercado de trabajo. “Hay dinamismo en determinadas ramas de actividad que crecen desde hace cinco años, como la informática, las tecnologías, pero la tasa de paro sigue en niveles muy elevados, un 10,5% en 2025, que seguirá estabilizada en 2026”.
Aunque el desempleo sea alto por el aumento de la población activa, Escrivá cree que la estabilización de la tasa de paro es “un reflejo del fracaso de las políticas activas de empleo. No sirven para cualificar, ni para reconvertir, hay falta de coordinación entre distintas administraciones y mucha segmentación. Falta calidad en los servicios de empleo de las comunidades autónomas” manifestó.
José Luis Escrivá se refirió a la productividad como otro de los grandes problemas de la economía española. En estos momentos, hay una brecha negativa de la eficiencia agregada de los factores de la producción de 14 puntos. Para Escrivá si se ha reducido ligeramente es debido a los ámbitos tecnológicos y a la marcha positiva de la industria. La escasa productividad “impide la absorción de innovación y que se traslade al tejido productivo”.
Como reflexión final, la máxima autoridad del Banco de España afirmó que para aumentar la renta per cápita en España “la Administración tiene que ser eficiente y de más calidad para mejorar nuestra economía”. Estamos en la parte baja de la tabla y hay mucho camino por recorrer. “Hay margen de mejora política por política, para tener más productividad y para simplificar la producción normativa, que es densa, prolija y probablemente innecesaria. Las 12.000 normas anuales que aprueban las tres administraciones dificultan” concluyó.
Los factores favorables que contribuyen a que la economía resistaSi la economía española sigue creciendo (Escrivá no descartó incluso aumentar la previsión de este año tras la revisión del INE de los años pasados, aunque no lo dio por seguro) se debe a varios factores, a pesar del entorno internacional de incertidumbre que estamos atravesando. El gobernador del Banco de España explicó que cada vez estamos más integrados en nuestro entorno por los flujos de exportación e importación positivos, si bien matizó que este elemento “debería ser aún mayor”. “Algunos desequilibrios no se están materializando”. Lo atribuyó a que, a principios de este siglo, el déficit por cuenta corriente era mucho más alto, había más diferencial de inflación por la demanda interna y más endeudamiento de hogares y empresas “porque el crecimiento se basaba en una deuda privada masiva”. En la actualidad, no hay una presión excesiva de la demanda interna, hay superávit de la balanza por cuenta corriente y un desapalancamiento de los hogares. “De todos modos hay que vigilar”, advirtió. Porque recordó que, a partir de 2024, año de crecimiento económico histórico, hay “cierta desaceleración”.
A España también le ha ayudado de forma considerable, argumentó Escrivá, el cambio en las preferencias de consumo que se produjo tras la pandemia. “Se demanda más ocio, con lo que los servicios turísticos se están especializando y las temporadas ya no se limitan al verano, por lo que estos servicios funcionan ya casi todo el año y, además, las infraestructuras de transporte se optimizan al máximo”. El resultado es que los servicios turísticos aumentan cada vez más en la balanza por cuenta corriente.
Asimismo, en nuestro país después del Covid se han realizado grandes inversiones en fibra óptica y cables submarinos “y ha crecido la prestación de servicios remotos”.Además, para José Luis Escrivá es muy importante que haya bajado el coste de la energía que era un lastre para las empresas. “Ahora está ligeramente por encima de los países de nuestro entorno gracias al cambio de mix energético”. También ayuda que “tenemos una actitud positiva hacia los flujos migratorios”.