La históricamente puntera industria alemana es ese gigante que nadie consigue despertar. El problema es que el mal sueño dura ya varios años. Los primeros datos conocidos de agosto muestran que la fotografía continúa siendo la misma y que la crisis existencial de la manufactura germana sigue cronificándose toda vez que China es cada vez mayor competidor y menor cliente y el ‘amigo americano’ ha levantado un ‘muro’ comercial. Una vez pasado el pequeño boom que supuso la anticipación a los aranceles de EEUU a inicios de año, las carteras de pedidos industriales alemanas han vuelto al punto en el que se encontraban a principios de año: vacías. Como viene ocurriendo de manera invariable en los últimos tiempos, hay analistas que se aferran a pequeños rayos de esperanza que emanan de cualquier mínimo dato, pero el cuadro general no es especialmente halagüeño.
Los pedidos industriales alemanes cayeron un 0,8% intermensual en agosto, frente al -2,7% intermensual de julio. El dato supone la cuarta caída consecutiva y un nuevo jarro de agua fría en la medida en la que los analista esperaban un repunte del 1,2%. Rascando sobre la superficie de los datos publicados este martes por la agencia estadística federal Destatis, el panorama es aún más desolador. En agosto hubo muchos más pedidos de gran valor que en el mes anterior. Si se excluyen estos, la cifra básica correspondiente cayó en realidad un 3,3%.
Diseminando aún más los datos, los pedidos de bienes de consumo, que también incluyen productos farmacéuticos, experimentaron una fuerte caída, borrando los avances recientes. Mientras tanto, los bienes de capital continuaron su descenso constante, en consonancia con la moderada inversión empresarial prevista en Alemania y otros países debido al incierto entorno global. A nivel sectorial, la industria automotriz impulsó la mayor parte de la debilidad de los pedidos industriales. “Una de las razones parece ser el aumento significativo de los aranceles estadounidenses, que están frenando claramente la demanda de productos industriales alemanes en EEUU. Además, las vacaciones relativamente tardías de las fábricas del sector automovilístico pueden haber influido. A la vista de estas cifras, no hay indicios de una rápida recuperación del sector”, da una primera impresión Ralph Solveen, economista de Commerzbank. Este verano, la Unión Europea pactó con EEUU un acuerdo arancelario que fija en un 15% los gravámenes para la mayoría de los productos enviados al país.
Para Carsten Brzeski, economista jefe de ING y habitual ‘radiólogo’ de la economía germana, estas cifras sugieren que el impulso positivo de la industria alemana en los primeros meses del año fue casi exclusivamente el resultado de la anticipación de las exportaciones estadounidenses. “De hecho, las carteras de pedidos han vuelto a los niveles de principios de año. Aunque los pedidos industriales han aumentado un 1,5% en el año, la recesión industrial continúa”, constata en un informe en el que no vacila en describir varias veces como “vacía” la cartera de pedidos. Los planes de Trump habían provocado que las empresas adelantaran su actividad, lo que dio lugar a cifras de crecimiento volátiles en la primera mitad de 2025.
Tras la fuerte caída del índice Ifo de clima empresarial hace dos semanas, esta es la siguiente “ducha fría” para las esperanzas de reactivación de la economía alemana: contrariamente a las expectativas generales, los pedidos recibidos no aumentaron en agosto tras la fuerte caída de julio, sino que volvieron a descender, amplían su análisis desde Comerzbank. Desde el banco teutón insisten en la métrica (el citado -3,3%) que excluye los grandes pedidos, como pueden ser los de defensa, más volátiles. “Después de que esta cifra subyacente se mantuviera prácticamente estable desde principios de 2024, ahora existe la amenaza de un nuevo descenso de la demanda de productos industriales alemanes”. En los últimos dos años se han producido repetidas variaciones al alza y a la baja sin que ello haya puesto fin a la tendencia lateral. También en esta ocasión podría tratarse de una variación atípica, admite Solveen. “En agosto, por ejemplo, la entrada de pedidos en la industria automovilística cayó de forma especialmente acusada, lo que podría ser consecuencia de las vacaciones de fábrica, relativamente tardías”, señala.
Analizando el origen regional de los pedidos recibidos, los analistas de Commerzbank observan que los malos resultados recientes también se deben al aumento significativo de los aranceles estadounidenses. Los pedidos procedentes de fuera de la zona euro cayeron un 6% en agosto, lo que supone el cuarto descenso consecutivo. Por otra parte, la media trimestral de este indicador ha experimentado un fuerte descenso. Por el contrario, la demanda interna, que durante mucho tiempo ha sido el punto débil de la entrada de pedidos, parece haberse estabilizado recientemente.
Es el pequeño rayo de esperanza que quieren ver desde ING. Y tiran de número: desde marzo de este año (el mes posterior a las elecciones alemanas y anterior al Día de la Liberación de Donald Trump), los pedidos industriales han aumentado una media del 0,1% cada mes. Sin embargo, esta cifra general oculta diferencias significativas entre la demanda interna y la externa. Mientras que los pedidos extranjeros aumentaron hasta mayo y luego se desplomaron, los pedidos nacionales se mantuvieron moderados hasta julio, pero registraron un notable aumento en agosto. “En un informe muy decepcionante, el aumento de los pedidos nacionales en agosto sigue siendo un pequeño rayo de esperanza, ya que sugiere que las inversiones a gran escala anunciadas en infraestructura y defensa podrían empezar a reflejarse en las carteras de pedidos de las empresas industriales alemanas”, apunta Brzeski.
El Gobierno del canciller Friedrich Merz ha impulsado amplios planes de gasto para impulsar el crecimiento tras dos años de contracción de la producción. No obstante, los analistas prevén solo un ligero repunte inicial, seguido de una recuperación posterior a medida que la inversión pública llegue a la economía. El Ejecutivo -formado ahora por los dos grandes partidos sistémicos, conservadores y socialdemócratas- elevará esta semana sus previsiones de crecimiento, alineando las proyecciones oficiales con las de los principales institutos de investigación del país, según informaron el sábado fuentes familiarizadas con el asunto. En lugar de no crecer este año, el producto interior bruto aumentará un 0,2%, seguido de una expansión del 1,3% en 2026, afirmaron.
Sin embargo, un grupo de asesores advirtió recientemente que la recuperación de Alemania no durará a menos que el Gobierno apruebe reformas para impulsar el potencial de crecimiento del país. Las empresas también se muestran escépticas, y el indicador de confianza cayó el mes pasado ante el temor de que se esté utilizando nueva deuda para tapar los agujeros presupuestarios. Las primeras desavenencias entre los dos socios de la Gran Coalición mientras el partido ultraderechista AfD sigue encabezando las encuestas complica el horizonte.
La síntesis de Solveen en el informe de Commerzbank no puede ser más clara: “Aunque las cifras de agosto puedan ofrecer una imagen excesivamente sombría de la tendencia subyacente, hasta la fecha no hay indicios de una reactivación de la demanda en la entrada de pedidos. Esto significa que es poco probable que la economía alemana crezca de forma significativa en la segunda mitad del año. No se espera una recuperación económica sostenida hasta el año que viene, cuando el Gobierno impulsará la demanda mediante un gasto adicional. Sin embargo, sin reformas de gran alcance, es probable que esto resulte ser un éxito efímero”.