Turismo y química seguirán marcando el paso

Autor: N.Pérez
Fuente: Diario de Tarragona

Acabamos de comenzar un año capicúa donde la palabra clave es la incertidumbre. Tras un ciclo muy prolongado de crecimiento, el 2001 nos despertó de un sueño. La economía se fue parando y, lamentablemente, en lugar de un «dulce despertar» abrimos los ojos de golpe, sobresaltados por el impacto del terrorismo internacional. En realidad, sin embargo, el choque de dos aviones contra las Torres Gemelas de Nueva York -uno de los principales símbolos de Estados Unidos y el mundo occidental- ha tenido, económicamente hablando un efecto mucho más psicológico que fundamentado en valores tangibles, porque, en términos generales, los síntomas de ralentización eran anteriores. Pese a ello, la incertidumbre se ha llegado a apoderar de las conciencias y tanto empresas como particulares se están dejando llevar por la cautela.
Esta sensación domina también entre los expertos y representantes de diferentes sectores de la economía tarraconense consultados por Economía
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Negocios así como los reunidos en una mesa redonda celebrada en el Diari la semana pasada. Josep Lluís Aymat, secretario ejecutivo de la Federación de Empresas de Autotransporte de Tarragona, Josep Reyner, subdirector general de Caixa Tarragona, Carlos Docampo, empresario de Construcciones Docampo, Salvador Pellicer, secretario general de la Federación Empresarial de Hostelería de Tarragona (FEHT), Jaume Nicolàs, propietario de los concesionarios Ford en la provincia, Lluís Badia, presidente de la Autoritat Portuària de Tarragona y Antoni Borrell, miembro de la Asociación Empresarial Química de Tarragona (AEQT), coinciden en que nadie puede predecir lo que sucederá y que lo único cierto es que 2002 será un ejercicio de pocas alegrías, donde todo el mundo, por si acaso, tratará de reducir sus gastos, costes e inversiones y, con suerte y, si no hay sobre saltos, durante el segundo trimestre comenzará a recuperarse el ritmo.
Así, los dos sectores con más peso en el Producto Interior Bruto (PIB) de la provincia, química y turismo aseguran que mantendrán las inversiones anunciadas. En el primer caso, los representantes de la patronal provincial porque recuerdan que la química es una industria «no especulativa», que cuando se instala en un territorio «es para quedarse», ya que sus instalaciones y componentes fabriles no son fácilmente trasladables y se benefician de las sinergias creadas en su conjunto y cuando deciden tirar adelante proyectos es porque sus resultados se esperan a medio y largo plazo. En el caso del turismo, porque la apuesta realizada es clara: ampliar la temporada turística y la oferta para atraer nuevos mercados.
El año de la obra civil
Hay otros elementos para el optimismo. A pesar de que se espera un descenso de la construcción residencial, éste quedará compensado con la multitud de obras de ingeniería civil que están en marcha así como con los proyectos relacionados con Port Aventura y el sector turístico. Así, por un lado, el Port de Tarragona inicia este ejercicio un ambicioso plan de inversión en infraestructuras que tendrá vigencia hasta el 2014 e implicará el desembolso de más de 100 millones de euros.
Por otro, la franja de territorio que abarca desde el litoral hasta la autopista A-7 y que contiene las principales plataformas de comunicaciones terrestres (ferroviaria y carretera) será objeto de importantes y diferentes actuaciones que modificará el paisaje de las comarcas de Tarragona y producirán un importante aumento en la actividad económica de la zona. Es el caso, por ejemplo, de las obras de la variante de Vila-seca, que darán continuidad a la circunvalación de Tarragona, la urbanización del futuro Centre Integral de Mercaderias del Camp o de la ordenación ferroviaria del Camp y su conexión con la línea de alta velocidad.
Existen también sombras que planean sobre la economía del Camp de Tarragona. Nuestras principales industria (química y turismo) dependen muchísimo de la confianza del consumidor, sobre todo, del europeo. La primera asegura que las inversiones previstas seguirán su curso pero pese a ello recuerda que siguen existiendo numerosos factores que limitan su competitividad -el precio del agua, la calidad del suministro eléctrico, la excesiva burocracia- que, a largo plazo, pueden acabar pagándose.
El turismo, por su parte, confía en que su apuesta por alargar la temporada y aumentar en 11.000 la oferta de plazas hoteleras le salga bien y que problemas que afectan gravemente a su imagen -como el terrorismo, los cortes de luz o la inseguridad ciudadano, que se manifestaron de forma importante el año pasado- se solucionen.
Pendientes de la UE
Por otro lado, dos de los sectores que más han empezado a notar los efectos de la ralentización de la actividad, el del transporte y el de la automoción, están pendientes este ejercicio de las nuevas directrices sobre su ramo que vendrán marcadas desde Europa. En concreto, el sector del transporte, que mueve más de 301 millones de euros al año, emplea a más de 18.500 personas en la provincia y el 2001 vio como su actividad cayó una media de un 15 por ciento, sigue de cerca la evolución del Libro Blanco que la Comisión Europea prepara para regular el sector. Y es que, según parece más que potenciar el ferrocarril y fomentar la entrada de operadores privados en este ámbito, lo que hace es cargar con más costes al transporte por carretera.
En la misma situación se encuentra el sector del automóvil. A pesar de que en el resto de España, el 2001 se cerró con un nuevo récord de ventas, en Tarragona y, por primera vez en seis años, las ventas no sólo no crecieron sino que, en conjunto, cayeron.
La situación coincide con una coyuntura en que los márgenes de negocio -es decir, lo que ganan por la matriculación de cada vehículo- están cayendo, en que las ofertas de los fabricantes se multiplican para disminuir el impacto de la caída del consumo y, en muchos casos, a costa de los puntos de venta y en que la Comisión Europea se plantea reformar el actual sistema de distribución -mediante el cual las marcas escogen un concesionario para servir zonas de mercado determinadas-, lo que podría suponer una liberalización total.
Mejor preparados
A nivel general, los expertos creen que España está mejor preparada que otras veces para encajar la crisis y manejan un crecimiento del entorno del 2 por ciento para 2002.
Así, según Antonio Pulido, director del Centro de Predicción Económica (Ceprede), «el actual proceso de desaceleración alcanzará con toda probabilidad su punto más álgido a principios de este año, con crecimientos por debajo del dos por ciento que, sin ser excesivamente bajos en términos históricos, suponen reducir a menos de la mitad el ritmo de crecimiento del último periodo expansivo comprendido entre los años 1997-2000».