Precios hedónicos

Autor: ANTONIO PULIDO
Fuente: Nueva Economía- El Mundo

Los economistas, como cualquier otra profesión, también tenemos nuestra jerga particular que nos permite una transmisión de ideas más precisa, aunque a veces se convierta en una barrera para los no iniciados.
Hoy les propongo que incorporen a su diccionario técnico-económico el concepto de precio hedónico del que, en poco tiempo, tendrán repetidas referencias los lectores de la prensa económica. El origen del término viene de ese viejo sistema filosófico, hedonismo, que considera el placer como fin primordial de la vida.
Partamos de la idea de que las cosas que compramos y por las cuales pagamos un precio, nos proporcionan un placer a través de la satisfacción de nuestras necesidades por las propias características de cada producto. Por tanto, dos automóviles, dos ordenadores o dos aparatos de televisión pueden compararse entre sí mediante las satisfacciones que dan a nuestras demandas de velocidad, capacidad, precisión, etc.
La importancia de este planteamiento para la economía práctica estriba en el hecho de que puedan compararse los precios de modelos distintos de automóviles, ordenadores o televisores que incorporen características diferentes. El problema es determinar qué parte de un posible aumento o disminución en el precio entre dos modelos, por ejemplo de dos años consecutivos, es consecuencia de una alteración de sus características o constituye una auténtica variación del precio a calidad constante. A este precio corregido por cambios en calidad lo denominaremos hedónico y será mucho más preciso para medir la inflación y, como consecuencia, el crecimiento real de un país, de una región o de un sector productivo determinado y sus posibles mejoras de productividad.
La preocupación por disponer de estos precios hedónicos no es de hoy. Hace 37 años un economista norteamericano (Griliches) propuso una técnica estadística para abordar este problema y en 1986 se hizo ya una aplicación práctica para el caso de los ordenadores en EEUU, país que ha sido pionero en su incorporación a la nueva Contabilidad Nacional desde 1995.
La importancia práctica de la corrección de precios por variaciones en calidad es muy elevada para algunos productos y, muy especialmente, para los que incorporan los fuertes cambios tecnológicos en información y comunicaciones. Según el propio Bureau of Economic Analysis (BEA) norteamericano, los precios de los ordenadores no se habrían alterado durante los últimos 25 ó 30 años si se comparan modelos sucesivos sin corrección por calidad, pero habrían descendido en órdenes del 20% anual acumulativo si consideramos el incremento de sus características funcionales tales como memoria, capacidad de disco duro, tarjeta de video, etc.
Hoy día otros muchos países de la Econolandia más desarrollada están estudiando la posible implantación de estos precios hedónicos. Aunque aún los resultados son muy provisionales, ya se sabe cuál es el sentido de la revisión: una inflación algo menor que la que actualmente se calcula, una inversión superior a precios constantes, mayor crecimiento, ganancias de productividad más altas. Vamos, todo un caramelo para los responsables políticos de la economía.