En esta crisis se ha “destruido” capital, se han desmantelado cadenas de producción y servicios. El momento actual, es lo más parecido al resultado de una posguerra no bélica. En política económica, se necesitan pasos enérgicos y de calado (reformas tributaria, laboral, de las AA.PP., y financiera, más acciones transversales de mejora de la competitividad, específicas de capital intangible y físico, y acciones sectoriales) propios y autónomos de España para acortar diferencias con la competitividad global. Mientras eso llega, se mantiene la expectativa positiva de la salida de la crisis con un elevado grado de esfuerzo a medio plazo. Las circunstancias, salvo que cambien mucho, determinan que la actividad económica estará en mínimos (