Engañar a las estadísticas es un tanto absurdo, pero si los números se pueden
reducir y además se consigue ajustar, en parte, la tasa de paro, la fórmula habrá
sido perfecta.
Engañar a las estadísticas es un tanto absurdo, pero si los números se pueden
reducir y además se consigue ajustar, en parte, la tasa de paro, la fórmula habrá
sido perfecta.