Hace unos años la exministra de Economía, Elena Salgado, se refirió a las señales de recuperación económica que España presentaba como “brotes verdes”. Lo que vino después (una caída del PIB durante nueve trimestres consecutivos, una continua destrucción de empleo, aumentos de impuestos y reducción de servicios) convirtió la expresión en una suerte de tabú maldito que nadie volvería a osar esbozar. Sin embargo, que en aquel momento los buenos pronósticos no se materializasen no significa que no estuvieran justificados. Muy al contrario, según afirmaba Julián Pérez, director general adjunto de CEPREDE, cuando se hablaba de brotes verdes era porque realmente existián. “Los signos positivos que por aquel entonces se observaban eran tan reales como los de hoy -opinaba-. Otra cosa es que la situación evolucionara de forma imprevista”, y que aquellos famosos “brotes verdes” terminaran por parecer un mero brindis al sol.