¿Efectos retardados o políticas erróneas?

Autor: Julián Pérez García.
Fuente: Nueva Economía- El Mundo

A lo largo de esta semana hemos recibido dos noticias aparentemente contradictorias sobre la evolución del entorno económico internacional que, como hemos manifestado en diversas ocasiones, se ha convertido en una de las principales fuentes de incertidumbre sobre las perspectivas a corto plazo de la economía española.
Por una parte Paul O’Neill, Secretario del Tesoro de EE.UU. aseguraba hace unos días que la desaceleración de la economía americana ya había pasado, y que el conjunto del PIB real americano presentaría un perfil de recuperación a lo largo del presente año.
En sentido contrario, los datos de avance del crecimiento económico en las tres grandes economías de la Zona Euro, Alemania, Francia e Italia, durante el primer trimestre del año han presentado una caída adicional frente a los valores registrados a finales del pasado año, siendo especialmente significativa la desaceleración de la economía alemana que estaría creciendo, en la actualidad un 0,6% menos que a finales del pasado año.
Analizando los datos de las previsiones medias de crecimiento aparecidas en las últimas semanas, podemos comprobar que la evolución reciente de cada uno de los bloques se ha traducido en una ligera revisión a la baja de las expectativas de crecimiento del Area Euro para el presente año 2001, mientras que han mejorado las perspectivas manejadas para la economía americana.
A la vista de estos resultados cabría preguntarse si el viejo continente está sufriendo los efectos retardados de la desaceleración americana, en cuyos caso cabría esperar una mejora relativa a lo largo de los próximos trimestres, o bien, no se han tomado las medidas de política económica necesarias en el momento oportuno.
Respecto a este último aspecto, debemos recordar que mientras que en Estados Unidos, se empezaron a reducir los tipos de interés a finales del pasado año, cuando la economía americana presentaba unas tasas de inflación del 3,5% frente al 2,5% de la Unión Monetaria, en Banco Central Europeo no ha actuado hasta principios de este mes de Mayo, precisamente cuando la inflación media de la zona había aumentado hasta el 2,9%.
La pregunta que seguiría sin respuesta es ¿porqué las recetas de política monetaria, que, aparentemente, ejercen un buen resultado sobre la economía americana parecen tener efectos secundarios sobre la economía europea y se termina temiendo más a la inflación que a la desaceleración económica?