Crecimiento potencial

Autor: ANTONIO PULIDO
Fuente: Nueva Economía- El Mundo

Ya saben ustedes el chiste. Plaza Roja de Moscú, desfile militar del 1 de mayo. Carros de combate, paracaidistas, caballería,…, y, al final, un grupo de funcionarios con traje gris y cartera. “¿Pero que hacen esos señores entre nuestras fuerzas armadas?”. “Es nuestra arma de ataque con mayor potencia destructora, son los economistas”.
En defensa de nuestra profesión debo añadir que se trataba de los economistas-planificadores anteriores a la «perestroika». Pero de todas formas, no se fien: Varios economistas juntos pueden ser peligrosos (posiblemente ni más ni menos que si unimos a otros especialistas y les dejamos actuar por su cuenta). Imagínense acumuladas la capacidad explicativa de nuestro profesor, Juan Macro; la fe ilimitada en la fuerza transformadora de la nueva economía de Taco Novo; y la osadía predictiva de Máximo Riesgo. Entre los tres serían capaces, seguramente, de medir el ritmo de crecimiento económico que podría alcanzar, en condiciones favorables, cualquier país; la aportación de la nueva economía a ese crecimiento potencial; e incluso hacer estas cuentas no ya para el pasado o el presente, sino también para un futuro, posiblemente varios años vista.
No ya tres, sino sólo dos economistas han sido suficientes para calcular el crecimiento potencial de la UE y de EEUU, así como la aportación pasada, actual y futura de la nueva economía y otras fuerzas de posible transformación de la sociedad de aquí al 2010. El estudio, elaborado por Kieran Mc Morrow y Werner Roeger y titulado “Potential Output: «New» Economy Influences and Scenarios for 2001-2010”, ha sido publicado por la Comisión Europea a finales del pasado mes de abril y valora el crecimiento económico potencial medio anual de la próxima década en 2¾% para la UE-15 y en 3% para EEUU, con una aportación de la nueva economía de aproximadamente medio punto de porcentaje para el área europea y de un punto para Norteamérica. Para afinar algo más el cálculo, se introducen dos escenarios alternativos, uno pesimista (sin efectos adicionales de la nueva economía) y otro optimista (con ampliación de efectos). En Europa los límites quedan fijados entre 1¾ y 3½%. En EEUU entre 2 y 3½%.
Tomado como un ejercicio de reflexión, el trabajo me parece recomendable y tiene una base metodológica sólida en sus cálculos. Pero es imprescindible que el lector añada unas gotas de escepticismo y un trago largo de sentido común. Empecemos porque el propio concepto de crecimiento «potencial» esconde convenios técnicos para valorar la cantidad de recursos productivos (en particular capital humano, físico y tecnológico) que un país podría utilizar.
Añadamos las sutilezas metodológicas propias de cada aplicación (en este caso filtrado de series y funciones de producción con cosechas de capital). Introduzcamos las dificultades de medición propias de la vieja y, aún más, de la nueva economía. Por último, pensemos en la incertidumbre que afecta a las fuerzas económicas y sociopolíticas que condicionan el futuro.
Posiblemente el resultado final será aceptar como normales tasas de crecimiento real del orden del 3% para los próximos años y admitir que la nueva economía puede aportar entre medio y un punto de porcentaje. Es decir, sin la ayuda de las nuevas tecnologías, ese crecimiento para Europa y EEUU se situaría sólo entre el 2 y el 2,5%, en línea con lo sucedido realmente durante el último cuarto de siglo.