Contando en Billones

Autor: ANTONIO PULIDO
Fuente: Nueva Economía- El Mundo

Hace diez años publiqué un artículo con este mismo título en que trataba de guiar al lector por el intrincado campo de las macrocifras. Nuestra experiencia personal nos permite hablar con conocimiento de cifras en miles o millones de pesetas. En el mundo profesional de las empresas nos habituamos a utilizar incluso miles de millones. Pero cuando entramos en las cifras sobre el PIB del país o el Presupuesto del Estado, debíamos empezar a utilizar los billones de pesetas, a pesar de una cierta sensación de vértigo similar al de los años-luz en las distancias astronómicas.
Más aún, la unidad macroeconómica en las antiguas pesetas las se situaban alrededor de los 100.000 millones. Una recaudación extraordinaria de impuestos, un crédito a un país con dificultades, una valoración de las pérdidas producidas por una perturbación atmosférica sería de cierta importancia cuando se acerque o supere a esta cifra.
Ahora, en la nueva España del euro, es preciso reconvertir nuestras referencias macroeconómicas. Para empezar, será útil recordar que la cifra cumbre de la economía española, el Producto Interior Bruto, suma de todo lo que se produce en el país evitando duplicaciones contables, es algo superior a los 100 billones de pesetas, es decir 600.000 millones de euros. Por tanto, una consecuencia práctica es que nuestro billón (el millón de millones, no el «billón» anglosajón de miles de millones) dejará de ser una unidad habitual de referencia. Posiblemente, se generalizará la utilización del «millardo» (1.000 millones). Así que, recuerden, el PIB español de un año supera los 600 millardos de euros.
A partir de aquí, las grandes cifras de la economía son relativamente fáciles de manejar. Nuestras exportaciones de bienes y servicios al resto del mundo durante un año se sitúan en unos 180 millardos de euros (30 billones de pesetas), el gasto en consumo de los hogares es aproximadamente el doble de la cifra anterior, el valor añadido de la agricultura se sitúa en 18 millardos de euro, la recaudación por IVA y otros impuestos indirectos se sitúa en los 45.000 millones de euros y los gastos totales del Estado en 140.000, según los presupuestos para el 2002.
Si en lugar de tantas cifras quiere usted retener sólo una regla fácil de referencia a escala macro, piense que la nueva unidad es el millardo de euros, los mil millones. De aquí para arriba, la cifra tiene entidad a escala de país, de Administraciones Públicas, incluso de regiones o sectores. Menos de un millardo de euros es un dato noticiable para empresas pero no muy significativo en macroeconomía. Recuerde: el macro-euro es el millardo.