Como se percibe la situación coyuntural

Autor: Julián Pérez García.
Fuente: Nueva Economía- El Mundo

En varias ocasiones hemos recogido en esta misma columna la importancia de las expectativas o las percepciones de los distintos agentes económicos sobre las realizaciones finales de una economía, si bien, siendo conscientes de la importancia de estas percepciones o expectativas, el problema surge, tanto a la hora de cuantificar ese nivel de sentimiento económico o expectativas compartidas, como a la hora de evaluar los efectos finales sobre los grandes agregados macroeconómicos.
Respecto al primero de los problemas, la cuantificación del nivel de expectativas, las oficinas de estadística han realizado un esfuerzo importante para elaborar índices de confianza o índices de clima económico, destinados a recoger el sentimiento medio de distintos colectivos o sectores de actividad.
En cuanto al segundo, la posibilidad de trasladar estas percepciones subjetivas a realizaciones en términos de las variables habitualmente manejadas en el análisis económico, los desarrollos son mucho más escasos y debemos conformarnos, en general, con la cuantificación de estas expectativas en términos de paneles de expertos o paneles de predictores que recopilan sistemáticamente las estimaciones realizadas por diversas instituciones, e interpretar las variaciones en dichas estimaciones como los efectos de dichos cambios en las expectativas.
Si intentamos analizar cuál es la percepción actual de la economía española en términos de los distintos índices de sentimiento elaborados para nuestra economía, podremos comprobar que , en términos generales, el momento actual es muy similar al registrado a finales del pasado año, ya que todos los indicadores presentan valores similares en promedio a los registrados en el cuarto trimestre del año, a excepción del índice de comercio al por menor que se ha deteriorado muy ligeramente.
Para tratar de cuantificar el efecto de estas expectativas sobre el crecimiento económico general, CEPREDE viene manteniendo desde hace casi 10 años un panel de expertos sectoriales a los que le les solicita información sobre la evolución específica de su rama de actividad, obteniéndose, mediante agregación, una estimación final en términos de crecimiento del PIB.
Con la última información recogida durante los meses de abril y mayo, los resultados agregados que se obtienen arrojarían un crecimiento del PIB real del orden del 2,9%, es decir aproximadamente un punto menos que las realizaciones medias del año 2000.
Conjugando ambas informaciones, podríamos inferir que la percepción actual de la economía española no se ha deteriorado especialmente durante el presente año, confiándose en que se puedan alcanzar unas tasas, que áun siendo inferiores a las del 2000, no suponen ningún desplome importante en nuestra senda de crecimiento.