La guerra de Irán ha trastocado el escenario para los futuros movimientos en los tipos de interés, tanto en la zona euro, como en Estados Unidos, y esta semana es un momento clave para ver cómo están examinando la situación económica, tanto la Reserva Federal, como el Banco Central Europeo, tras el estallido del conflicto y la subida de los precios de las materias primas energéticas.
El encarecimiento del gas y del petróleo tienen potencial para presionar al alza la inflación de forma general, algo que cambia por completo los planes de los dos principales bancos centrales del planeta. Así, en las dos reuniones que van a tener lugar esta semana, el miércoles para la Fed, y el jueves para el BCE, la actualización del cuadro de previsiones macroeconómicas de los dos organismos cobra especial importancia.
Y más, teniendo en cuenta que ambas instituciones llevan ya meses insistiendo en la importancia de que sean los datos macroeconómicos los que guíen su política. En el caso del BCE, porque, hasta el inicio de la guerra de Irán, era muy complicado saber si el próximo movimiento sería un recorte de tipos, o un aumento, ya que la situación de inflación en la euro zona se encuentra en uno de estos raros momentos de equilibrio. Si se moviese al alza, el banco central se inclinaría por subir tipos, y al contrario, si la inflación empezase a dar señales de debilidad. El caso de la Fed es más complejo, ya que Jerome Powell, presidente de la Fed, ha hecho hincapié en ser “dependiente de los datos” para defenderse de las acusaciones de Donald Trump, que insiste en que la Fed debe bajar tipos y mantiene un discurso de acoso constante contra Powell, quien se defiende con la única arma posible: los datos.
La guerra cambia el guionLa gran pregunta que tienen ahora los mercados y que querrán que resuelvan el BCE y la Fed es cómo ha cambiado el escenario de tipos tras el inicio de la guerra y las subidas que ha generado en el precio del petróleo y del gas natural. En dos semanas, el revuelo que ha generado el conflicto ha cambiado el guion que esperaban los inversores para los próximos meses, para la Fed, pero especialmente para el BCE.
El organismo que preside Christine Lagarde ahora puede sacar pecho: sus previsiones macro contemplan estabilidad para los próximos meses, con una inflación media en el 1,9% para 2026, 1,8% para 2027 y un 2% para 2028. Con este escenario en mente, el mercado esperaba que el banco central no movería los tipos este año, con una pequeña probabilidad, minoritaria, de que, si había algún movimiento de tipos, este sería a la baja. La guerra, sin embargo, lo ha cambiado todo: las ventas generalizadas que han sufrido los bonos soberanos de los países de la zona euro dejan entrever el miedo de los mercados por la posibilidad de que el BCE se vea obligado a reaccionar con subidas de tipos a un posible incremento de la inflación, y ahora los inversores han pasado a descontar, como el escenario más probable, que el banco central suba los tipos de interés dos veces este año, a un ritmo de 25 puntos básicos cada vez. Si se cumple el escenario que contemplan los mercados, el primer aumento de tipos se llevará a cabo en la reunión de junio, y el segundo en la de septiembre.
Eso sí, teniendo en cuenta la prudencia habitual que caracteriza al BCE, y el miedo que han tenido los presidentes del organismo de cometer el mismo error de Jean Claude Trichet en 2011, con una subida de tipos que se consideró un gran error, es muy posible que el banco central opte por la cautela y por querer analizar bien la situación, para no tomar una decisión precipitada en un momento de volatilidad. La incertidumbre que todavía existe por la guerra es elevada, si, pero el cambio de discurso del BCE sí se da por hecho: los analistas de Bank of America ahora esperan “un giro hacia el endurecimiento en la comunicación como lo más probable” para la reunión de esta semana.
En cuanto a la Fed, el mercado ha pasado de descontar dos bajadas de tipos de interés de 25 puntos básicos en 2026 (en junio y en septiembre), a esperar sólo una, ante el miedo a un nuevo repunte inflacionista. Trump seguirá pidiendo bajadas, pero la realidad es que el riesgo de un nuevo aumento de los precios no llama a rebajar los tipos en este momento.
Christian Scherrmann, economista jefe de DWS para Estados Unidos, explica cómo “será interesante la actualización de las previsiones macroeconómicas, en particular lo relacionado con la inflación. Es probable que veamos un patrón familiar: una inflación más alta, pero pocos o ningún cambio en la subyacente, mercado laboral o crecimiento económico”, explica. La clave ahora será ver cuánto dura el conflicto en Irán, y sobre todo, si se acaba convirtiendo en una nueva crisis inflacionista contra la que hay que luchar.