Los fijos discontinuos apuntados al paro no encuentran techo con un récord de 860.000 que supera a los que están trabajando

Inicio » Actualidad » Empleo » Los fijos discontinuos apuntados al paro no encuentran techo con un récord de 860.000 que supera a los que están trabajando

Si hay un gran acuerdo en materia laboral entre el Gobierno y las comunidades autónomas, este parece ser el de no revelar la cifra de cuántos fijos discontinuos inactivos están inscritos en las oficinas de los servicios públicos de empleo, pero quedan fuera de las listas de paro registrado. Lo que sí queda muy claro, sin lugar a dudas, es que su cifra es la mayor de la historia, descontando los meses de la pandemia en 2020. La categoría de demandantes con relación laboral, que es donde se incluyen a estas personas, cerró 2023 en un récord de 892.933, un 7,5% más que hace un año y un 196% más que en el mismo mes de 2019, el último periodo comparable antes de la pandemia y la aprobación de la reforma laboral.

Pero el dato exacto de fijos discontinuos no se conoce. Sin embargo, se puede estimar. Un análisis de los datos publicados por el Ministerio de Trabajo permite estimar que son, al menos, el 96% de estos demandantes con relación laboral. Es decir, unos 857.000, un 7% más que hace un año. Se trata del registro más elevado (por encima de la pandemia) de una serie histórica que parece lejos aún de tocar techo y que supera el número de los activos en alta en la Seguridad Social, que cerraron el año en 796.449 asalariados, apenas un 0,28% más que un año antes.

La norma se aprobó en diciembre de 2021, pero entonces había 618.267 demandantes en este grupo, una cifra elevada pero que se explica por la vigencia de las medidas extraordinarias sobre los expedientes temporales de regulación de empleo, que llevaron a niveles inéditos las cifras de demandantes con relación laboral. Además, la legislación no entró plenamente en vigor en lo que se refiere a los límites a la contratación temporal, que es lo que disparó la contratación fija discontinua, hasta abril de 2022: para entonces, la cifra de demandantes había caído a 241. 346. El problema es que, como veremos, la volatilidad de estos empleos es tal que el dato de abril no es comparable con el de diciembre. Por ello la comparación más aséptica es con el cierre de 2019, cuando se registraron 301.316 demandantes. Los fijos discontinuos nunca se han considerado parados registrados, pero el hecho es que tampoco ha habido tantos antes ni se han cambiado con tanta intensidad sus condiciones como con la reforma laboral de 2021, con el objetivo de que sirvieran de ‘pasarela’ entre los desaparecidos contratos por obra y servicio y los indefinidos ordinarios. Pero un trabajador temporal que ve caducar su contrato sin ser despedido recibe una indemnización (de 12 días por año) y cuenta como parado. Un fijo discontinuo no recibe nada, solo ve suspendida su actividad y su única alternativa es solicitar una prestación por desempleo si ha cotizado lo suficiente. Y aun así no cuenta como desempleado porque su contrato se mantiene vigente. ¿Cuántos son fijos discontinuos?En este sentido, que los demandantes con relación laboral hayan aumentado en casi 600.000 desde 2019 alimenta la sospecha de que estos trabajadores estén distorsionando la evolución real del desempleo, al menos según los datos del SEPE. Aunque para ello hay que resolver la duda de si todos estos demandantes con relación laboral son fijos discontinuos inactivos y nadie parece interesado en resolverla.

Las administraciones llevan cuatro años reclamándose mutuamente la publicación de estos datos: las autonomías tienen la competencia en políticas activas y con ello, sobre el registro y clasificación de las personas que se apuntan al paro. Pero las estadísticas mensuales agregadas las publica el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), que depende del Ministerio de Trabajo. Para terminar de complicar las cosas, este departamento sí publica una cifra de demandantes de empleo excluidos del paro registrado por ser fijos discontinuos inactivos. Lo hace en su Anuario de Estadísticas y los expresa como media mensual: 687.884 en 2024, un 191% más que en 2019. La correspondiente a 2025 no se conocerá hasta bien entrado 2026.

Pero este dato nos ofrece algunas claves. En el pasado año, la media de demandantes con relación laboral fue de 713.305, lo que supone que el 96,4% de ellos eran fijos discontinuos. En 2019 eran el 95,7% y en 2023 un 93,6%. En 2020 y 2021 su peso cayó al 22,7% y 37,8% de los demandantes, respectivamente, mientras que, en 2022, primer año de la norma, se recuperó al 82%. ¿Qué significa esto? Que, a la espera de conocer los datos más actualizados del Anuario, podemos hacer una tentativa de estimación para 2025.

En el año recién concluido, la media mensual de demandantes fue de 795.425. Si estimamos, de manera prudente, que al menos un 96% eran fijos discontinuos, obtendríamos que la media anual es de 763.607 al mes. Sin embargo, la volatilidad mensual de la figura hace que no todos los meses haya los mismos fijos discontinuos inactivos. Aplicando el porcentaje del 96% a diciembre nos saldrían 857.216, un 7,3% más que hace un año. Diciembre y enero son los peores momentos para los fijos discontinuos, con un importante desplome de su afiliación. Aunque lo más sorprendente es que el número de inactivos apuntados al paro supere al de los que están trabajando, como ocurrió el pasado mes. No es la primera ocasión: en diciembre de 2024 también sucedió.

Más en el paro que trabajandoMás llamativo aún es el hecho de que la afiliación fijo discontinua se mantiene estable respecto al año anterior, con un leve retroceso del 0,28%. Pero los inscritos en las oficinas de empleo por haber pasado a la inactividad y los demandantes con relación laboral se disparan más de un 7%.

De esta forma, aunque estos contratos solo aportan un 4,6% de los trabajadores del Régimen General, suponen un 19,9% de los demandantes de empleo. Si contaran como parados registrados, este se incrementaría un 35%, hasta los 3,26 millones. Ahora bien: ¿puede hacerse este ejercicio? La cuestión es que estos datos nos pueden decir cuántas personas con un contrato fijo discontinuo se dan de alta como demandantes por desempleo al pasar a la inactividad y se ‘excluyen’ del paro registrado. El objetivo es cobrar una prestación por desempleo, pero según los datos del SEPE en 2025 solo lo hicieron unos 125.000 de media al mes. Un dato muy inferior al de los 764.000 inscritos. ¿Cómo se explica la discrepancia?

Los fijos discontinuos interrumpen la prestación al reincorporarse a su empleo (están obligados a notificarlo al SEPE inmediatamente), pero también pueden agotarla (algo normal si los periodos de actividad son cortos) y perderla si rechazan el llamamiento, ya que en este caso la empresa notifica que el trabajador ha dimitido. ¿Pero qué ocurre con su demanda? Esto es más complejo.

Como no son parados, su situación estadística no tiene por qué cambiar en los dos primeros casos, ya que la relación laboral se mantiene. En el tercero, al abandonar el empleo por dimisión, se convierten en desempleados y, en teoría, podrían contar como parados. Aunque al no poder cobrar la prestación muchos se dan de baja o no renuevan la inscripción.

Pero a los trabajadores fijos discontinuos que mantienen la relación laboral les interesa mantener la demanda vigente, aunque no cobren paro, ya que facilita los trámites para volver a hacerlo en cuanto acumulen nuevas cotizaciones. Además, al tener que hacerlo cada tres meses pueden encadenar muchos periodos de inactividad: no olvidemos que hablamos de contratos extremadamente volátiles que en diciembre sumaron más de 25.600 altas y 29.700 bajas (la mayoría por pase a la inactividad) cada día.

En todo caso, la opacidad que rodea a la situación de los fijos discontinuos es el mayor lastre a la hora de analizar los efectos de la reforma laboral en el mercado laboral. También sobre su precariedad real.