Halcones y palomas amplían la división en el BCE sobre las próximas decisiones de tipos

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La división en el Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) sobre los próximos pasos a dar con los tipos de interés ha ido a más tras la última reunión del organismo, en la que la entidad mantuvo los tipos de interés en el 2%, extendiendo así la pausa iniciada el pasado mes de julio. Halcones (los miembros más ortodoxos) y palomas (los partidarios de una política monetaria más flexible)apuestan por recetas distintas para hacer frente a la debilidad de la economía de la Eurozona, en un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica (Ucrania, Oriente Medio, crisis en Francia, China…) y por las tensiones comerciales.

Entre quienes consideran que la situación de la Eurozona sigue siendo delicada -su economía echó el freno en el segundo trimestre y apenas creció un 0,1%- está el gobernador del Banco de Francia, François Villeroy de Galhau, quien insiste en que no se puede descartar otro recorte de tipos. Su postura es lógica, teniendo en cuenta la crisis fiscal y política que atraviesa su país, con un déficit y una deuda disparados y el nombramiento de Sebastien Lecornu como nuevo primer ministro, el quinto en dos años. Martins Kazaks de Letonia y Gediminas Simkus de Lituania también han presionado para dejar abiertas todas las opciones, informa Bloomberg, mientras que el chipriota, Christodoulos Patsalides, considera que ya no hay necesidad de más flexibilización. “Los tipos de interés actuales son apropiados si la inflación evoluciona según lo previsto”, aseguró la pasada semana en una entrevista en Fráncfort. “Por lo tanto, a menos que se produzca algún otro cambio significativo, no es necesario tomar medidas pronto”, sotiene. Su postura, más ortodoxa, es compartida por el presidente del Bundesbank, Joachim Nagel, otro de los pesos pesados dentro del sector ‘halcón’. “Las razones para mantener los tipos de interés en su nivel actual son convincentes”, defiende el alemán.

El impacto incierto de la guerra comercialLa falta de acuerdo entre los dos sectores del BCE se ciñe a los próximos movimientos, puesto que la decisión de mantener los tipos en septiembre no generó controversia entre los responsables de los bancos nacionales de la Eurozona. El motivo principal es que los efectos de la guerra comercial iniciada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aún no son del todo visibles. “Nada está predeterminado, pero es absolutamente posible que haya otro recorte de tipos en las próximas reuniones”, aseguró Villeroy en declaraciones a BFM Business. “Varios de nosotros, incluyéndome a mí, subrayamos los riesgos de una inflación a la baja en el futuro próximo”, incidió, y apuntó a esa falta de un consenso claro en el seno del BCE.

Quienes, como él, son partidarios de un enfoque más flexible, temen que se materialicen riesgos como una deflación o caída sostenida y generalizada de los precios, impulsada por China. Existe el miedo a que el gigante asiático pueda inundar la UE con sus productos para sortear el efecto de los aranceles estadounidenses. “Todas las puertas” deberían mantenerse abiertas de cara a futuras reuniones, en opinión del lituano Simkus. “La situación general muestra que los riesgos para la inflación son bastante significativos: tensiones geopolíticas, incertidumbres arancelarias y tensiones comerciales”, enfatizó la pasada semana en declaraciones a la radio LRT. También recordó que el euro se ha fortalecido significativamente frente al dólar, lo que presionará a la baja los precios. El gobernador del Banco de Austria, Martín Kocher, sostiene que las tasas de referencia del BCE podrían ir en cualquier dirección a partir de ahora; mientras que el del Banco de España, José Luis Escrivá, se muestra satisfecho con la configuración actual. “Tuvimos que endurecer nuestra política monetaria para desencadenar este proceso de desinflación, y ya lo hemos logrado”, incide. Desde su punto de vista, en la actual situación los tipos al 2% ofrecen condiciones financieras adecuadas para el área del euro. El gobernador finlandés, Olli Rehn, incide en que el organismo deberá mantenerse “alerta”. “En el Consejo de Gobierno del BCE no teníamos ninguna necesidad urgente de ajustar los tipos de interés”, añade, y recuerda que no hay “margen para la complacencia”. “Creemos que el ciclo actual de tipos del BCE probablemente haya tocado fondo en el 2 %”, apuntaban el pasado viernes desde la agencia de calificación S&P, tras elevar el rating a España hasta ‘A+’ con perspectiva estable. En la firma estadounidense consideran que, teniendo en cuenta los paquetes de estímulo fiscal y la persistente rigidez del mercado laboral, es posible que el BCE tenga que volver a subir los tipos, posiblemente a principios de 2027, para mantener la inflación dentro de su objetivo a medio plazo del 2%. “Si la inflación desciende por debajo del objetivo durante un breve periodo de tiempo, por ejemplo, debido a la bajada de los precios de la energía y a la apreciación del euro, esperamos que el BCE no tome medidas inmediatas en materia de tipos”, apuntan.