España hace historia tras superar los 22 millones de ocupados con una intensa creación de empleos de bajo valor añadido

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El mercado laboral español ha logrado un hito histórico al superar, por primera vez, los 22 millones de personas ocupadas. En concreto, según los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), correspondientes al segundo trimestre de 2025, hay 22.270.000 personas trabajando, cifra que en términos desestacionalizados se sitúa en 22.165.000. Se trata de un máximo nunca antes registrado, que refleja un notable dinamismo del mercado laboral en un contexto de crecimiento económico sostenido y aumento de la población activa. Además, la tasa de paro se ha reducido hasta el 10,29%. Sin embargo, buena parte de este crecimiento de la ocupación se ha concentrado en sectores de muy bajo valor añadido y donde se genera de forma recurrente empleo precario: hostelería, servicios de alojamientos y servicios de comida y bebida se llevan casi todo el grueso de la creación de empleo.

Los buenos datos de empleo vienen marcados por una intensa creación de trabajo en sectores de bajo valor añadido, como es la hostelería, donde el empleo se ha incrementado en 180.000 nuevos ocupados. Dentro de este sector destaca el aumento en servicios de alojamiento, donde el incremento ha sido de 86.000 nuevos ocupados y en servicios de comidas y bebidas, donde el incremento ha sido de 95.000 nuevos empleos. España crece y se expande, pero lo hace a su manera: turismo, hostelería y las ramas de los servicios de menor valor añadido.

En la parte positiva aparece también el crecimiento de la ocupación en información y comunicaciones, donde se han registrado 22.000 ocupados más hasta los 862.000 ocupados en total, una cantidad notable, pero que se encuentra muy lejos de los casi dos millones de ocupados en hostelería, por ejemplo. También ha sido destacable el aumento de ocupados en las manufacturas, donde se hay alrededor de 90.000 empleados más, destacando la fabricación de productos metálicos y también farmacéuticos. Estas son las notas positivas de un dato de empleo que pasará a la historia por sus grandes números. Tasa de ocupación en máximosLa tasa de ocupación también marca un récord, alcanzando el 68,3% de la población en edad de trabajar. Esto significa que nunca antes ha habido un porcentaje tan alto de ciudadanos empleados en España. En los últimos tres trimestres, la ocupación ha crecido por encima del 0,6% de forma consecutiva, un ritmo intenso que ha permitido sumar 580.200 nuevos ocupados en un año, lo que supone un incremento del 2,69%.

Otro dato relevante es que este crecimiento se está produciendo al mismo tiempo que la población activa continúa aumentando. En el último trimestre, se sumaron 267.200 personas al mercado laboral, alcanzando un total de 24,8 millones, también la cifra más alta de la serie histórica. A pesar de este fuerte aumento de personas disponibles para trabajar, el paro sigue reduciéndose y se sitúa ya en el 10,29%, el nivel más bajo desde 2008, con una caída de más de un punto porcentual respecto al trimestre anterior.

El sector privado creceAdemás, por primera vez el sector privado supera los 18,75 millones de ocupados, habiendo generado 9 de cada 10 empleos creados en el último trimestre. También se registra un avance en la estabilidad del empleo: el número de trabajadores con contrato indefinido ha crecido en 354.600 personas, elevando el total de ocupación indefinida hasta los 16,05 millones. A ello se suma el incremento de las horas trabajadas, que han subido un 2,42% entre abril y junio, y el crecimiento del número de hogares con todos sus miembros ocupados, que ya superan los 12 millones.

Sin embargo, tras estos logros históricos se esconde una debilidad estructural de la economía española: buena parte del empleo creado sigue concentrándose en sectores de bajo valor añadido como la hostelería, el turismo o el comercio. Estos sectores, aunque intensivos en mano de obra, generan empleos con menores niveles de productividad y, en general, con salarios más bajos y condiciones laborales más precarias.

Esta concentración del empleo en actividades menos productivas limita la capacidad de crecimiento a largo plazo de la economía española. Aunque el número de ocupados bate récords, la productividad por trabajador —una variable clave para el aumento sostenible de los salarios reales— apenas mejora. La fuerte creación de empleo no se está traduciendo en un incremento proporcional de la riqueza generada por cada trabajador, lo que refleja una economía que sigue apoyándose en sectores tradicionales y estacionales.

Creación de empleo en regiones turísticasLa situación se vuelve más preocupante si se tiene en cuenta que muchos de estos nuevos empleos se producen en regiones donde el turismo es la principal fuente de actividad. Esto acentúa la dependencia territorial de un modelo económico volátil, muy vulnerable a cambios de ciclo y a factores externos, como la inflación de costes o posibles caídas en la llegada de turistas internacionales. Además, aunque la tasa de paro juvenil ha caído al 24,5%, sigue siendo muy elevada, y muchos de estos jóvenes acceden al mercado laboral a través de empleos de baja cualificación.

El reto para España, por tanto, no es solo mantener el ritmo de creación de empleo, sino transformar la estructura productiva para generar trabajos de mayor calidad, sostenibles en el tiempo y asociados a sectores innovadores o industriales. El récord de ocupación es, sin duda, una buena noticia, pero para que el progreso sea real y duradero, deberá ir acompañado de un incremento de la productividad, la inversión en capital humano y la modernización del tejido económico. De lo contrario, se corre el riesgo de seguir acumulando empleo sin avanzar realmente en bienestar.