El pasado miércoles el INE ha hecho públicos los resultados de la Encuesta de Población Activa durante el primer trimestre del presente año, y que recogen una nueva contención en los ritmos de creación de empleo con respecto a los registrados el trimestre anterior.
Si nos quedamos con la simple comparativa entre las nuevas cifras y las recogidas a finales del pasado año, deberíamos afirmar que se está produciendo un importante parón en el mercado laboral, dado que únicamente se han creado 5000 puestos de trabajo y que las tasas de crecimiento interanual se han reducido en más de medio punto, desde el 3,5% del cuarto trimestre hasta el 2,8% actual.
Haciendo una traslación simple de tasas de crecimiento de empleo a tasas de crecimiento del PIB real podríamos, incluso, adelantar que la economía española habría disminuido su ritmo de expansión en una magnitud similar (0,7%) situándose por tanto en un 3,1% durante el primer trimestre del año, en lugar del 3,5% avanzado por el Banco de España.
Evidentemente ambos análisis son excesivamente simplistas y no pueden servir de base para un diagnóstico serio de la situación actual de la economía española.
En primer lugar debemos tener en cuenta que el primer trimestre presenta un comportamiento estacionalmente bajo, situándose, aproximadamente, en un 20% del total de la media de empleos generados cada trimestre durante los últimos 10 años.
En segundo lugar, la traslación directa de crecimientos de empleo a crecimientos de actividad supone admitir que las ganancias de productividad permanecen constantes, hipótesis que puede ser demasiado aventurada en una situación como la española en la que necesariamente debemos ir incrementando paulatinamente los deficientes niveles de productividad presentados en los últimos años.
A modo de resumen, podríamos establecer que, si bien es innegable que la actividad económica se encuentra en una fase de desaceleración, al igual que el propio mercado laboral, no debemos realizar una valoración especialmente negativa de las últimas cifras presentadas por la EPA, ya que, continúan presentando ritmos de creación de empleo muy superiores a los registrados, en promedio, durante la década de los 90. Adicionalmente, y dando por válida la estimación de crecimiento del PIB avanzada por el Banco de España, las nuevas cifras de ocupación estarían suponiendo que la productividad media de la economía española estaría creciendo al 0,7%, frente al 0,1% del pasado año, lo que contribuiría a aliviar las tensiones inflacionistas y aumentar nuestra competitividad exterior.