Hace algunas semanas comentábamos en esta columna las nuevas cifras de evolución del mercado laboral recogidas en la Encuesta de Población Activa y confirmábamos que, a pesar de la desaceleración, se seguían manteniendo buenos ritmos de creación de empleo. Esta semana se han hecho públicas las cifras de afiliación a la Seguridad Social y paro registrado en mayo,que vienen a confirmar esta tendencia de mantenimiento del ritmo de creación de empleo y contención de la tasa de paro.
En efecto, el número de afiliados a la S.S. habría aumentado en mayo un 4,2%, lo que supone un ligero aumento frente al mes anterior. Por su parte, el número de parados registrados habría descendido en 57.000 personas, alcanzando un nivel de 1.478.000, lo que supone un récord absoluto en los últimos 20 años.
A la vista de estos datos debemos empezar a cambiar nuestra visión del mercado laboral y comenzar a preocuparnos, no ya por la tasas de desempleo, sino por el cambio cualitativo que supone la transición progresiva de una situación claramente excedentaria en oferta de empleo, con tasas de paro entre el 15% y el 20%, a una situación de contención de dicha oferta de empleo con niveles de paro inferiores al 10%.
Así, las principales consecuencias que se derivarían de esta contención en el excedente de oferta de empleo se concretan en una elevación de los costes salariales y en mayores dificultades para encontrar trabajadores adecuados a los puestos.
Ambos problemas, si bien pueden afrontarse a más largo plazo por el conjunto del sistema económico, ya están suponiendo un problema real en la actualidad para determinados sectores o zonas geográficas. Así, por ejemplo, mientras que la ganancia media por trabajador en la industria y los servicios habría aumentado un 2% durante el pasado año 2000, hay sectores que han visto aumentar sus costes salariales por persona a tasas superiores al 10%. En el mismo sentido, mientras que la tasa de paro media a finales del pasado año se situaba en torno a 13,6%, existen regiones que presentan niveles muy próximos a lo que podríamos considerar como pleno empleo (por debajo del 8%), concentradas, fundamentalmente en el arco mediterráneo y el Valle del Ebro.