El comercio minorista de alimentación es una de las actividades que pueden
tener una evolución por encima de la media, en torno al 1% en 2012, y jugar un
papel relevante en la necesaria recuperación económica.
Durante la 61 Junta semestral de Predicción Económica de CEPREDE,
celebrada en Toledo, analistas y directivos de importantes instituciones han
debatido sobre previsiones, escenarios y estrategias de futuro.
En la misma se expuso que el clima económico mundial sigue inestable, las
expectativas vuelven a debilitarse y los mayores riesgos provienen de la crisis
de deuda europea, algunas vulnerabilidades en mercados emergentes que
podrían socavar su estabilidad financiera, las débiles respuestas políticas frente
a la crisis y, la volatilidad de las materias primas y las tensiones geopolíticas.
A nivel nacional, se establece un escenario alternativo con horizonte de
predicción de largo plazo en el que no aparecen grandes luces, sino más bien
sombras, ya sea porque la consolidación fiscal tuviera que ser muy rápida para
cumplir con la Comisión Europea o bien porque el entorno internacional entrase
en recesión. En concreto, cualquier contratiempo nos podría suponer
quedarnos con tasas de paro superiores al 20% en los dos próximos años y
crecimientos muy bajos de entre -0,4% y 0,7%.
Precisamente, por este contexto tan complejo, Ignacio Cobo como presidente
de la Asociación de Cadenas Españolas de Supermercados, ACES, destacó en
su intervención la necesidad de que el nuevo Gobierno que se constituya
establezca un marco claro para lograr la estabilidad financiera y
presupuestaria. También debe abordar importantes reformas en el ámbito
laboral: “no se puede seguir poniendo parches al Estatuto de los trabajadores.
Hay que redefinir unas nuevas reglas de juego, con principios claros que
jueguen a favor de la actividad empresarial”.
Cobo solicitó eliminar “las trabas para el acceso a los mercados y el ejercicio
de la actividad, ya que en épocas de crisis, cualquier ineficiencia de origen
legal o estructural supone un pesado lastre para la actividad”.
Dentro del análisis sectorial, los datos obtenidos a partir del Modelo Sectorial
de CEPREDE y de las aportaciones del Panel de expertos coinciden en un
panorama desfavorable y de apatía generalizada en 2011 y 2012 (-0,4% y –
0,1%, respectivamente). Queda inevitablemente en entredicho la capacidad
aceleradora de la demanda interna, sólo el mercado de consumo empresarial
podría arrojar ligeros crecimientos de actividad, en 2012 todavía de mínima
intensidad (≈1,4%) pero claramente por encima de la media.
Existen tres argumentos sólidos para considerar al consumo privado como
protagonista en 2015, la evolución demográfica, los cambios en la tipología de
hogar y la nueva estructura en los presupuestos familiares. En este sentido,
¿Qué cabe esperar en los próximos años?. Considerando los cambios
anteriores, la evolución más positiva en el trienio 2011 – 2013 aparece en
bienes de consumo no cíclicos (alimentación y salud), servicios especializados
(comunicaciones), mercados exteriores e, inversión en racionalización y
eficiencia (equipos TIC).
El comercio minorista de alimentación, como parte de los consumos no
asociados tan estrechamente al ciclo de la economía, es una de las actividades
que pueden tener una evolución por encima de la media, en torno al 1% en
2012, y jugar un papel relevante en la necesaria recuperación económica.
Tanto por sus interrelaciones con otras actividades, de distribución, de
transporte, de las contrataciones de otros servicios, … como por el empleo que
generan.