La crisis ha dado la vuelta al reparto de la renta en España. De hecho, por primera vez en los últimos 32 años las rentas de las empresas pesan más en el Producto Interior Bruto español que las salariales. Detrás de estas cifras se esconde un cambio estructural en el modelo productivo y una buena noticia: las empresas tienen capacidad para invertir y sólo están esperando a que desaparezca la incertidumbre.