Las primeras decisiones del BCE al comienzo del año están condicionadas por la actuación de la Fed (FOMC) y por los datos de actividad económica y desempleo de la eurozona. No parece muy probable que el BCE actúe haciendo cambios antes que su colega norteamericano, máxime cuando la economía sigue lentamente en su proceso de recuperación y con una tasa de paro alrededor del 12%.